¿Qué hacemos aquí?

Cada quince días, sin pautas ni temática, colgaremos una texto o una ilustración. Pau escribe, Berto dibuja. A partir de la ilustración se escribe un texto, y la siguiente quincena, a partir de un texto se dibuja una ilustración. Y así hasta que el cuerpo aguante.

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viernes, 12 de diciembre de 2008

El buque y la cancha de baloncesto


El general está impasible. Su barco se derrumba pero él y sus hombres van a jugar la última partida. Tirarán contra el pato encima de la roca. La pista de aterrizaje será, por última vez, su campo. Los hombres se alinean en dos filas formando dos equipos. El general (el más alto de todos) se sabe el mejor. Es imbatible, estos pulpitos chatos y tontos no pueden parar su brazo biónico que encesta una bola tras otra. Para ellos es el héroe. Aquél capaz de encestar bolas imposibles. Su altura lo convierte en hijo de dioses. Ellos, los pulpitos, que no miran más allá de sus tres ojos. Y el general, preparado para el último partido, con el cinturón al viento y con todo el conocimiento que le da su ojo biotecnológico, se prepara para un último acto heroico ¡Podemos convertir la cubierta de este barco de guerra tocado y hundido en una cancha de Massachussetts ardiendo! ¡fundiremos la nieve de la mítica universidad de Springfield mis valientes! ¡Todo el mundo a sus puestos! ¿¡Todos preparados para empezar a jugar!? ¡Sí señor! No os amedrentéis muchachos ¡este barco aguantará nuestro último cuarto! El profesor Naismith estará orgulloso de nosotros. Cuántas veces ha buscado en el ojo biotecnológico ese nombre: James Naismith. Profesor canadiense que ideó un deporte que se pudiera jugar a descubierto, pues los largos viajes en barcos militares dificultaban la realización de alguna actividad al aire libre. James analizó las actividades deportivas que se practicaban en la guerra, cuya característica predominante es la fuerza o el contacto físico, y recordó un antiguo juego de su infancia denominado “duck on a rock” (el pato sobre la roca) que consistía en intentar alcanzar un objeto colocado sobre una roca lanzando un pedrolo. Después del impulso que le supuso el “daconarroc” todo fue a pedir de boca. Naismith, profesor entregado y austero, se pasó muchos días tirando piedras y encestando en papeleras. Finalmente pidió al encargado de su colegio, un hombre negro de unos sesenta años, unas 50 cajas de 400 cm de diámetro pero lo único que consiguió fueron unas cestas de tres pares de cojones que mandó colgar en las barandillas de la cubierta superior que envolvía el gimnasio, a una altura afeminada.


Y así, pulpitos, nació el baloncesto.



Quien quiera puede dirigirse a wikipedia para complementar el relato, introducir baloncesto en el buscador, y leer el primer párrafo del apartado intitulado: Historia del baloncesto.


http://es.wikipedia.org/wiki/Baloncesto


3 comentarios:

Sebastià dijo...

Però quina puta paranoia és aquesta? sou uns putes grogatas, enhorabona, mola bastant.

Albert Lloreta dijo...

Tio m'ha agradat molt la lectura de la foto, molt i molt original! Osti, és una barreja de l'escena dels músics de Titanic i Space Jam... per citar dues referències cinematogràfiques xorres jejeje

El senyor Naismith estarà orgullós, allà on sigui, de la tergiversació històrica.

Miguel B. Núñez dijo...

sabía que no me contaron la verdad sobre el baloncesto!!!

:)