¿Qué hacemos aquí?

Cada quince días, sin pautas ni temática, colgaremos una texto o una ilustración. Pau escribe, Berto dibuja. A partir de la ilustración se escribe un texto, y la siguiente quincena, a partir de un texto se dibuja una ilustración. Y así hasta que el cuerpo aguante.

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lunes, 19 de enero de 2009

Premodición




Había una vez un joven artista post-adolescente que estaba sentado delante de su ordenador en un cuartucho que daba a un patio interior de una ciudad ciclópea y descontrolada que se expandía hacia todos los lados habidos y por haber. El joven temeroso de asomarse a sus siguientes levantarses seguía soñando en calles lejanas en el pisarlas en el tomarlas con calma en el clocharlas con don simón en el mearlas en las basuras. Pisadas y luces amarillas y algo de deseo y una cámara que se acerca y te aleja y los árboles en los parques y las mañanas acampanadas y las noches bebiendo fuego en un vaso de chupito y las tardes que fuisteis quizás detectives quizás lanzalotes quizás nada más que tontos cachalotes tumbados en la playa y grabando con el fuego del recuerdo el mar soñoliento y la arena rozada tantas horas por el sol del que os protegían unas gafas que enseñaban una sonrisa y tantas cosas tantas que piensas de cuando tu piensas que tu relax and take it easy.

Y al escritorzuelo le llega una imagen de la otra punta de la península que ha atravesado quilómeteros ingentes de edificios y de cables y de tuberías y de construcciones apabullantes por la extensión de sus superficies ¿Qué coño es esto? Seguro que es el logo de una de esas sectas que circulan por el arcén que bailan con los pies negros y que hacen premodición ¿Qué mierd significa este perro con un ojo y con el corazón de araña que está soñando en la Tierra? ¿Y eso qué es una medusa? Joder, estás como en las nubes y ese ojo que sin remedio sin darte cuenta sin poder reaccionar tu cabeza ya está paralizada por los quelíceros y ahora sí que te sientas ahora sí que miras ahora sí que tienes tus ojos hambrientos de quite things throught your head.

Vale perro, dile lo que tengas que decirle: Vandediós! (dice el perruno) Lucha por tus dueños pequeño saltamontes. Querrá decir sueños señor Perraña. Vandediós! Un flistillo! Hucha or us ñueños (dice Perraña absorto en sus cosas). Camina con sigilo por la Tierra como hicieron tus pérmicos ancestros y teje tus telas sin que nadie te oiga tapizar tus refugios que te protegen del viento que llevará tus tagmas encima de tus sedas y si tienes algún veneno úsalo en perjuicio ajeno aunque también puedes elegir el bien, como Spiderman.


viernes, 12 de diciembre de 2008

El buque y la cancha de baloncesto


El general está impasible. Su barco se derrumba pero él y sus hombres van a jugar la última partida. Tirarán contra el pato encima de la roca. La pista de aterrizaje será, por última vez, su campo. Los hombres se alinean en dos filas formando dos equipos. El general (el más alto de todos) se sabe el mejor. Es imbatible, estos pulpitos chatos y tontos no pueden parar su brazo biónico que encesta una bola tras otra. Para ellos es el héroe. Aquél capaz de encestar bolas imposibles. Su altura lo convierte en hijo de dioses. Ellos, los pulpitos, que no miran más allá de sus tres ojos. Y el general, preparado para el último partido, con el cinturón al viento y con todo el conocimiento que le da su ojo biotecnológico, se prepara para un último acto heroico ¡Podemos convertir la cubierta de este barco de guerra tocado y hundido en una cancha de Massachussetts ardiendo! ¡fundiremos la nieve de la mítica universidad de Springfield mis valientes! ¡Todo el mundo a sus puestos! ¿¡Todos preparados para empezar a jugar!? ¡Sí señor! No os amedrentéis muchachos ¡este barco aguantará nuestro último cuarto! El profesor Naismith estará orgulloso de nosotros. Cuántas veces ha buscado en el ojo biotecnológico ese nombre: James Naismith. Profesor canadiense que ideó un deporte que se pudiera jugar a descubierto, pues los largos viajes en barcos militares dificultaban la realización de alguna actividad al aire libre. James analizó las actividades deportivas que se practicaban en la guerra, cuya característica predominante es la fuerza o el contacto físico, y recordó un antiguo juego de su infancia denominado “duck on a rock” (el pato sobre la roca) que consistía en intentar alcanzar un objeto colocado sobre una roca lanzando un pedrolo. Después del impulso que le supuso el “daconarroc” todo fue a pedir de boca. Naismith, profesor entregado y austero, se pasó muchos días tirando piedras y encestando en papeleras. Finalmente pidió al encargado de su colegio, un hombre negro de unos sesenta años, unas 50 cajas de 400 cm de diámetro pero lo único que consiguió fueron unas cestas de tres pares de cojones que mandó colgar en las barandillas de la cubierta superior que envolvía el gimnasio, a una altura afeminada.


Y así, pulpitos, nació el baloncesto.



Quien quiera puede dirigirse a wikipedia para complementar el relato, introducir baloncesto en el buscador, y leer el primer párrafo del apartado intitulado: Historia del baloncesto.


http://es.wikipedia.org/wiki/Baloncesto